Todos esperábamos la tarde del pasado 13 de agosto como el momento álgido para ver fuertes tormentas, y así fue, desde luego. Como siempre pasa, aparece un sabor agridulce entre los aficionados a la meteorología, pues disfrutamos con la observación de estos fenómenos violentos de la naturaleza, pero al mismo tiempo somos conscientes de los perjuicios que causan.
Concretando en lo que fue la tarde, tras comer y estar observando el meteosat y el radar salí de casa (Cieza) dirección a la Venta del Olivo, hacia mi habitual zona ya lindando con Albacete, donde la autovía A-30 tiene un par de puentes por donde pasan por debajo vías de servicio, y que ya me han servido más de una vez como refugio antigranizo; más que nada por el tema del coche claro, pues uno no tiene el bolsillo de los cazadores americanos esos que les da igual que sus grandes 4x4 terminen hechos una pena bajo huevos de gallina.
Cuando llegué a la llanura espartera ya se veía la fuerza del Cb a través de la formación de mammatus bajo su extendido yunque, mirando hacia el noroeste, hacia la provincia de Albacete:

Ahora mirando hacia el sureste, hacia Cieza, que queda a unos 15 km:

Ya comenzaba a ser el punto de atención la tormenta que buscaba pasar al Altiplano de Murcia desde la zona de Ontur y La Albatana, en Albacete:

En esa posición, si hubiera pasado unos pocos kilómetros más al sur, hubiera afectado a la cabecera de cuenca de la Rambla del Agua Amarga, un amplio valle situado en la provincia de Albacete, y posiblemente hubiera habido riada en numerosos campos ciezanos que quedan en la vega del Segura camino de esta rambla hacia su desembocadura. La tormenta empezaba a tener un aspecto interesante, y en ese momento el levante ya había cesado, era cuestión de poco tiempo que llegaran las fuertes rachas frías de viento que bajan por los bordes del gran Cb:

Se veía un desplome tremendo en la zona de Jumilla, camino de la parte jumillana de la Sierra Larga, la situada más al noreste, que comenzaba a ser engullida:

Incluso por la parte más al sur de la tormenta, ésta lograba alcanzar tierras ciezanas, casi tocando la Sierra del Picacho, aunos 2 o 3 km de donde yo estaba. El viento comenzaba a soplar fuerte desde el noreste, y el bajón térmico fue muy fuerte, tenía frío de manga corta (bajó a 18º más el efecto del viento), y pensar que 48 horas antes había unos 40ºC:


La Sierra Larga ya casi desaparecía, incluida su parte ciezana:

Supongo que se produciría una riada desde la cabecera de cuenca de la Rambla del Judío, pero que no se materializó en la vega ciezana antes de su desembocadura en el Segura por la presencia de la presa del Judío, aunque esto no lo he comprobado, sólo me lo imagino.
Viendo que el borde sur de la tormenta amenazaba con tragarme a mi también, y que por todas partes también comenzaban a surgir importantes cortinas de precipitación (zona de Almadenes, donde creo que cayeron más de 40mm, Sierra del Oro, Cieza, etc), decido irme hacia el regugio, ya bajo la lluvia y el intenso y frío viento. Hacia el sur el cielo presentaba un bellísimo aspecto:

Esta cortina de precipitación caía sobre la zona de Almadenes y Sierra del Molino (Calasparra), al suroeste de mi posición:

Por donde yo andaba también apretaba, y el agua por las cunetas corría con fuerza; ciertas obras de paso no aguantaban el caudal y el agua salía hacia la carretera, por eso preferí salirme de debajo del puente, jeje:

Tras la tormenta, la zona jumillana empezaba a aclararse, volviendo a verse preciosas formas bajo el Cb:

Mientras una tormenta se gestaba por la zona de Calasparra, al oeste-suroeste de mi posición, y la niebla comenzaba a abrazar la Cabeza del Asno, todo esto con un fresquete bastante "molesto":

Un saludo
